
El tónico es un básico dentro del cuidado facial. Sin embargo, como las rutinas faciales han ido aumentando sus pasos a lo largo del tiempo, son muchas las persona que han dejado de usar este cosmético. Es verdad que su aplicación no es obligatoria, pero si quieres una piel sana y bonita, no deberías olvidarte de él.
De entre los muchos beneficios (sin contar con los específicos según sus ingredientes), los tónicos nos ayudan a:
- Equilibrar la piel y regular el pH. Desequilibrar la piel es muy fácil, ya sea por el estrés ,el tabaco, la contaminación o dormir poco. Además el uso de productos desmaquillantes sin importar si son aceites, geles o agua micelar puede alterar el pH de nuestra piel. El tónico ayuda equilibra los niveles de pH.
- Imprescindible para una limpieza profunda. El tónico es un gran aliado para retirar cualquier residuo que haya podido quedar tras la limpieza y/o exfoliación.
- Prepara la piel para el tratamiento posterior. Recupera la barrera hidrolipídica, ayudando a calmarla y reforzarla. De esta manera prepara nuestra piel del rostro para que las cremas, tratamientos y principios activos que apliquemos con posterioridad cumplan su función de forma correcta.
- Además, minimiza poros y refresca el cutis aportando luminosidad.
Lo aconsejable es aplicarlo dos veces al día sobre la piel seca, justo después de la limpieza y/o exfoliación. No importa si tu rutina de limpieza consta de varios pasos o si solo utilizas agua micelar. Lo ideal es aplicarlo directamente sobre la piel realizando un suave masaje hasta su total absorción. Una vez, se haya absorbido totalmente podrás seguir con tu rutina de tratamiento e hidratación.
Los ingredientes en los tónicos
Respecto a los ingredientes, pasa igual que con los serums, existe una gran variedad. Los ingredientes básicos que se utilizan en la formulación de cualquier tónico (ya sea facial como capilar) son:
1. Hidrolatos
Ingrediente básico. De hecho cualquier hidrolato por sí solo podría ser utilizado como tónico. Dependiendo de qué tipo de planta provenga tendrá unas propiedades u otras favoreciendo así a determinados cutis.
2. Extractos botánicos y principios activos
Dentro de esta lista se encuentran un gran número de ingredientes. Entre los extractos, puedes encontrar de aloe vera, pepino, centella asiática… Y los activos, cada vez más imprescindibles, incluyen las vitaminas, los AHA’s (ácido glicólico, ácido láctico…) y otros ácidos, como hialurónico y el salicílico. Sin embargo, si está pensando adquirir un tónico con alguno de estos activos, debes tener en cuenta tus otros cosméticos (serums e hidratantes). Recuerda que hay algunas sustancias que no se deben mezclar en una misma rutina (si no leíste nuestra anterior entrada donde explicábamos esto, pincha aquí)
3. Conservante
Como los tónicos están casi totalmente compuestos de componentes acuosos se debe añadir un conservante para evitar bacterias y mohos.
4. Agua
Los tónicos naturales no suelen adicionar este ingrediente. Pero no es descabellado encontrarlo en la lista de ingredientes. Aunque es verdad que el agua, limpia, purifica e hidrata, en ArGaia preferimos la formulación de este cosmético sin ella. Los hidrolatos realizan la misma función, además de ser fuente de muchos más beneficios. El inconveniente es que las elaboraciones sin agua incrementan los costes.
¿Con o sin Alcohol?
El alcohol etílico deshidrata y reseca la piel. Si bien es cierto que es refrescante y podría favorecer a algún tipo de cutis, sobre todo los grasos y con tendencia acnéica, no es aconsejable su uso (mucho menos en altas concentraciones) ya que puede alterar los lípidos naturales de la piel. Esto provocaría un efecto rebote, forzando a la dermis a generar más sebo para contrarrestar este efecto.
¡¡Pero ojo!! No todos los ingredientes que incluye la palabra «alcohol» son alcohol etílico. En la etiqueta encontrarás el alcohol etílico, como «Alcohol», «Ethanol» o «Alcohol Denat».
¿Cómo elegir tu tónico?
La elección del tónico dependerá de tu tipo de piel, así como de los hidrolatos, principios activos y extractos que contenga el tónico.
A continuación te damos unos ejemplos de los ingredientes que favorecen a cada tipo de piel.
Pieles sensibles:
De entre lo hidrolatos indicados para pieles sensibles podemos encontrar el de jazmín, geranio, lavanda, manzanilla o rosa. Los extractos de plantas que calman este tipo de cutis son por ejemplo el de aloe vera, avena, centella asiática o pepino.
Pieles secas y/o maduras:
Las pieles secas o maduras se benefician de hidrolatos como el de jazmín, lavanda, nerolí, melisa o rosa. Extractos como el de granada, ginkgo biloba o malva ayudarán a hidratar, suavizar y regenerar este tipo de pieles. Por supuesto, el extracto de aloe vera por sus capacidades humectantes y regeneradoras también es muy aconsejable.
Pieles grasas y/o acnéicas:
Hidrolatos como el de hamamelis, geranio, menta, romero o tomillo ayudan a purificar y limpiar la piel, algo que le viene muy bien a los cutis grasos. A su vez, la acción astringente de estas plantas mejora su apariencia. Ciertos extractos como el de moringa o salvia ayudan por su efecto antibacteriano. Otro extracto muy interesantes es el de sauce, descrito como el ácido salicílico vegetal. Su propiedades seborreguladoras y antimicrobianas lo hacen ideal para las pieles grasas, sobre todo aquellas con tendencia acnéica.
