
Los labios son una de las zonas más delicadas del rostro. Están recubiertos por una capa de piel tan fina que permite que se transparenten los vasos sanguíneos. Ese es el motivo de su color rojizo. Carecen de melanina por lo que están desprotegidos frente al sol. Además apenas tiene glándulas sebáceas ni sudoríparas, y por ello carecen de la protección del manto hidrolipídico que cubre el resto de nuestra piel. Una característica que hace que se resequen y agrieten con bastante asiduidad.
Sin embargo, puedes hacer algunas sencillas cosas para evitar este problema.
La primera es, NO humedezcas los labios con saliva ya que su ph y las bacterias que contiene acaban perjudicando esa piel
También es muy importe mantenerte hidratada por dentro, bebiendo suficiente agua.
Y por supuesto, usar habitualmente bálsamos labiales que te ayudarán a mantener hidratados y protegidos tus labios.
En mi caso he tenido que lidiar con el problema de los labios resecos desde pequeña. Mis labios son muy sensibles. Se resecan y agrietan con mucha facilidad. Llegando a ser molesto a la hora de comer o reírme porque las grietas pueden abrirse y sangrar. Por este motivo, llevo muchos años utilizando productos específicos para ellos. No puedo vivir sin uno en el bolsillo. Pero la experiencia también me ha enseñado que no todos son iguales.
La importancia de los ingredientes en los bálsamos labiales.
¿No te has fijado que con los bálsamos labiales comerciales, los labios solo mejoran momentáneamente? A mí me pasaba. Debía estar continuamente poniéndome el producto porque mientras éste permanecía en los labios, parecían hidratados, pero después volvía a notar tiranteces. Esto se debe a que la mayoría de los bálsamos y labiales comerciales contienen ingredientes sintéticos, derivados del petróleo, siliconas, parabenos y fragancias artificiales, que ni regeneran ni hidratan. Solo nos dan un falsa sensación de curación e hidratación creando una barrera que camufla pero no resuelva el problema. En cuanto desaparecen del labio dejan la piel como estaba o peor.
Y no me voy a extender con el tema de la toxicidad de muchos de los ingredientes usados en la elaboración de este tipo de cosméticos comerciales. De hecho, hace ya unos años la OCU recomendaba no ingerir los labiales comerciales y aconsejaba comprarlos de origen orgánico. Ver el informe. Y el año pasado denunció el uso de ingredientes tóxicos en algunos bálsamos labiales infantiles. Puedes leer el artículo pinchando aquí. Terrible, ¿no?
Pásate a los ingredientes naturales. ¡Lo notarás!
No hay nada mejor para tus labios que el uso de aceites y mantecas vegetales. La piel los absorbe fácilmente y logran una hidratación profunda. Además contienen ácidos grasos que regeneran y calman la epidermis.
Así que cuando compres algún labial, fíjate en los ingredientes. Evita la vaselina, las parafinas y los perfumes y decántate por los ingredientes naturales y ecológicos. Algunos de los más habituales y realmente efectivos son los que nombro a continuación. Te dejo entre paréntesis su nomenclatura internacional para que los puedas reconocer en la lista de ingredientes.
Manteca de Karité (Butyrospermum Parkii Butter): protege tus labios además de ser cicatrizante y muy nutriente, debido a su contenido en fitoesteroles, vitaminas A, D, E y F, grasas insaturadas.
Manteca de Cacao (Theobroma Cacao Seed Butter): Tiene grandes propiedades humectantes. Además, sus propiedades emolientes mantienen la piel flexible y calma la irritación.
Aloe Vera (Aloe Barbadensis Leaf Juice): Elimina el aspecto seco y agrietado de los labios ya que contiene sustancias como los ácidos grasos insaturados, que promueven una acción humectante e hidratante.
Aceite de almendras dulces (Prunus Amygdalus Dulcis Oil): rico en grasas saludables, minerales, proteínas y vitamina B y E. Sus propiedades, restauran la humedad de los labios, protege la piel de las quemaduras solares, suavizan y rejuvenecer los labios
Espero que te sea de ayuda a la hora de elegir tu próximo labial. Sobre todo ahora que regresa el frío y nuestros labios se resienten más.
Un fuerte abrazo
